viernes, enero 20, 2012

Mucho tiempo después


Año nuevo, vida nueva, dicen los que cada 1 de enero tratan de enmendar la plana y cambiar lo que no les gusta en su existencia. Desde un lejano 11 de noviembre de 2010 no actualizaba este pequeño rincón. La última vez que escribí aproveché para celebrar el primer aniversario de "Conversaciones de pop & rock". Echando la vista atrás, analizando el tiempo que ha pasado desde entonces, me da un poco de vértigo, incluso. Mucho han cambiado las cosas desde entonces. Y como suele ocurrir siempre en la vida, no todas para bien. Desde mi última visita a este blog, que he tenido abandonado más tiempo del que hubiera querido, hemos visto un cambio de Gobierno, miles de referencias a la crisis y a los recortes, un movimiento de repulsa hacia la clase política que yo, al menos, no recordaba... Eso daría para otro artículo que prometo no tardar en escribir... Pero a lo que vamos, en lo personal también he dado unos cuantos bandazos, laborales y no laborales, pero sobre todo ha habido un cambio en mi vida que, evidentemente, ha condicionado todo lo demás. Y ese sí ha sido para bien.
Hablo del nacimiento de mi pequeña Ainhoa. De mi princesa. Desde su llegada, todo ha sido distinto, pero ahora trato de recordar cómo era la vida sin ella y, simplemente, no puedo hacerlo. Tampoco puedo concebir despertarme sin que esté esperando, con su sonrisa, a que lleguemos a darle un beso. No quiero ponerme cursi, porque entre otras cosas no soy el único, ni seré el último, en experimentar esa sensación. También sé que los que no han pasado por esa fase pueden pensar, con razón, que los padres somos cansinos hasta el extremo, siempre hablando de lo mismo, como si no hubiera otra cosa en la que pensar. Como si el mundo no tuviera problemas, como si el espíritu crítico hubiera desaparecido con la llegada a ese mismo mundo de esa personita que ocupa todo el tiempo de quien la ve crecer.
No se trata de eso. El espíritu crítico sigue ahí, y trataré de darle rienda suelta siempre que pueda. No es que uno haya perdido capacidad de analizar el mundo que le rodea. Es sólo que ese mundo, desde hace un tiempo, tiene forma de biberón. Al menos, el epicentro que rodea a mi universo. Como les pasa a muchos otros. Vuelvo mucho tiempo después, con ganas de quedarme, de darle continuidad a mis escritos. De momento, dejo este, a modo de inicio de una nueva etapa... mucho tiempo después.

jueves, noviembre 11, 2010

Hoy hace un año



Como decía la canción, hoy hace un año. “Conversaciones de pop & rock” salió a la venta hace 365 días. Para mí siempre será mucho más que un simple libro. La posibilidad de cumplir un sueño. Fue un trabajo muy intenso, porque reunir a tantos músicos admirados no resulta sencillo. Un sueño que tuvo, está teniendo, varios momentos álgidos que hoy, de manera inevitable, vienen a mi mente.

El primero, evidentemente, fue el momento en el que Gonzalo Sichar, director de la editorial Sepha, me dio el OK a la publicación del libro. Sin ese paso, nada hubiera tenido sentido. Cierto es que tenía unas charlas antiguas recopiladas de años anteriores, pero fue el pistoletazo de salida para completar la tarea y llegar a la cincuentena de entrevistas. La publicación de mi primer libro, al margen de otras fórmulas, era una realidad. Por eso quise agradecérselo en los créditos de la obra. No era para menos.

El segundo fue más extenso. Había que cumplir con lo pactado, aunque dicho así puede sonar más a obligación que a placer, y en mi caso fue todo lo contrario. Contactar con los entrevistados. Tomar aire y, como decían los Gomaespuma, contar hasta 10.000 cuando la respuesta era negativa. O cuando ni siquiera había tal respuesta. Y disfrutar mucho cuando el artista en cuestión, aquel con cuyas canciones tanto había gozado, estaba dispuesto a tener una charla conmigo, a sabiendas de que iba a quedar reflejada en un libro. Supongo que eso impone más que si es una entrevista de promoción al uso. Y creo que esa fue, en algún caso, la razón para que finalmente más de uno se quedara al margen de este proyecto.

El tercero, una vez que el libro fue una realidad, fue recoger los ejemplares que me correspondían. Imaginen la emoción, coger una caja con mis libros, abrirla, tocar la publicación, 292 páginas, por primera vez. Degustar la calidad del papel, ver que todo estaba en orden, y casi llorar de emoción. Habían sido muchas horas invertidas en aquello que tenía delante, pero merecía la pena.

El cuarto casi habría que dividirlo en dos, las entrevistas, reseñas, artículos en prensa, en blogs, webs y demás cachivaches, por un lado, y la presentación propiamente dicha por otro. Las primeras las recuerdo con mucho cariño. Allí iba y con mi libro en las manos, dispuesto a “abusar” de la confianza de amigos periodistas, fruto de los años en el oficio, para que me hicieran un hueco en su programa o en su diario. En otros casos no hizo falta, ya que muchas páginas dedicadas a los artistas entrevistados en “Conversaciones de pop & rock” se hicieron eco de su publicación. Y eso también es de agradecer. Por otro lado, pude conocer en persona a algunos de los que formaron parte del elenco de entrevistados, como Lichis, Hombres G o Los Delinqüentes, además de aquellos a quienes ya conocía previamente. Y en cuanto a la presentación... Qué decir. Fue una de esas experiencias imposibles de olvidar. Además de estar arropado por amigos y familiares, que eso siempre se agradece, presentar un libro en un edificio como el antiguo cine Benlliure de Madrid, en plena calle Alcalá, fue un subidón. Y estar al lado de dos de los entrevistados, Javier Álvarez y Andy Chango, un honor. Especialmente atento estuvo Javier Álvarez, un músico que, además, me demostró tener una categoría humana fuera de lo común. Todas las veces que le agradezca su presencia y sus elogios son pocas, y él lo sabe. También estuvo la gente de Abac, por supuesto, y Gonzalo Sichar, el editor, que me hicieron sentir como en casa. Además, aproveché el viaje para ver el concierto de homenaje a Antonio Vega, uno de los entrevistados en “Conversaciones”, por el que pasaron otros muchos que también están en sus páginas, como Manolo García, Tam Tam Go!, Miguel Ríos, Coque Malla, Aurora Beltrán o La Unión. Un fin de fiesta espectacular.

Y el tiempo pasa. Y ya hace un año desde que “Conversaciones de pop & rock” vio la luz. Sé que son tiempos complicados para la industria editorial y que siempre podría pedirse más, pero las satisfacciones que me está dando, en lo personal, este libro son muchas. Y tengo la sensación de que vendrán más. Más de todo. Más libros, más satisfacciones y, por supuesto, más aniversarios. Gracias.

martes, noviembre 09, 2010

El circo de las tinieblas (Metáfora contemporánea)

Hace unos años, me regalaron una entrada para ver la función de un circo. Me dijeron, los espectadores de mayor edad, que el ticket que tenía en las manos tenía un gran valor. Que el recinto había estado cerrado durante cuatro décadas y que las primeras representaciones habían generado una ilusión enorme en el graderío. Sobre todo, porque durante aquel tiempo el circo que yo iba a ver lo habían cambiado por otro, más aburrido, en el que sólo podían actuar unos poquitos. El resto, arrinconado, ni siquiera podía abuchear ni mostrar su disconformidad si el número que veían no era de su agrado. Y pobrecito quien lo intentara...

El caso es que, en aquellos años, creí que aquel circo era muy importante para sus espectadores. Vi todas y cada una de sus funciones. Al principio, recuerdo que sólo había representaciones cada cuatro años. Eso sí, cuando el recinto abría sus puertas aquello parecía un 24 horas. Había algo que ver a todas horas.

Con el tiempo, las normas del circo fueron cambiando, y sus puertas abrían con mayor frecuencia. Los cabezas de cartel seguían apareciendo sólo cada cuatro años, pero había otras funciones. Pronto me di cuenta de que, aunque los actores, trapecistas, domadores y payasos eran otros, el guión se seguía al milímetro. No había margen para la improvisación.

Y el tiempo fue pasando, y donde hubo sitio para todos los espectáculos circenses la cosa fue cambiando. A peor. Los malabaristas dejaron de preocuparse por el contenido de su actuación y comenzaron a criticar a los domadores, que cada vez encontraban más resistencia tanto entre sus animales como en el público que les veía. Como cada vez que el circo abría sus puertas los papeles de ambos podían cambiar, los malabaristas, fueran quienes fueran, se dedicaban sólo a decir lo mal que lo hacían los domadores. Eso sí, sin dar una sola pista de lo que harían ellos si hubieran estado en su lugar. Todo parecía formar parte de un show cada vez más lamentable.

Los trapecistas fueron desterrados, se les impidió actuar, porque domadores y malabaristas parecían tener claro que nadie más podía ocupar su lugar. Y para lograrlo cualquier excusa era buena. Es más, a los más aclamados por el público les encerraron en su camerino, no fuera a ser que los espectadores estuvieran de acuerdo con la idea de crear nuevos circos, más pequeños, en lugares más cercanos. Si domadores y malabaristas estaban de acuerdo en algo, era en que el circo sólo podía representarse en la capital del reino. Y, por supuesto, nada de hacer las presentaciones en otro idioma que no fuera el suyo.

Con el tiempo, la cosa fue a peor. Algunos cronistas fueron obligados a dejar de escribir, a dejar de contar lo que pasaba en el circo. Como había algunos trabajadores del circo que, tras ser despedidos, se dedicaron a boicotear las funciones y a generar pánico entre los espectadores, esa fue la excusa perfecta para que los protagonistas del asunto les dejaran fuera del programa. Todo porque cronistas y trapecistas no sacaron una pancarta rechazando tales actuaciones. Aunque hubo quien pensó que todo aquello formaba parte de un meditado programa, diseñado para que el público siguiera pagando su entrada en cada función y aplaudiera la actuación sin pensar demasiado en lo que, en realidad, estaban viendo.

El sol se apagó y el circo pasó a llamarse "El circo de las tinieblas". No todo el mundo se mostró de acuerdo con lo que veía en el recinto, y cada vez más gente dejó de acudir a sus funciones. Los que más tiempo llevaban acudiendo, aquellos que recordaban el tiempo, todavía más tenebroso, en el que el circo estaba cerrado a cal y canto y sólo acumulaba telarañas. Y puede ser que no les falte razón, pero también es cierto que el programa del circo, a día de hoy, con las broncas entre domadores y malabaristas (incapaces de ponerse de acuerdo ni tan siquiera para decidir el color de la lona) solapando las actuaciones, no llama mi atención. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que saque de nuevo mi entrada para la función. Y me temo que no soy el único que piensa de ese modo.

martes, marzo 30, 2010

La fiesta garrapatera

Viernes por la noche. La gris Vitoria cambió de color por unas horas. Al menos en la sala Jimmy Jazz. Los Delinqüentes, ese combo jerezano liderado por el Canijo y por el Ratón, se pasaron por Gasteiz para presentar "Bienvenidos a la época iconoclasta". Antes pude estar con ellos para hacerles llegar un ejemplar de "Conversaciones de pop & rock", en el que aparecen, y vi el show de los rateros garrapateros en primera fila. No era la primera vez que les veía en directo, pero en esta ocasión fue muy especial. Les pude ver, montando el taco, en Estepona, en el ya lejano verano de 2002. Estaba con ellos Migue Benítez, su primer cantante, fallecido en 2004 con sólo 21 años. Hubo un recuerdo para él desde el escenario de la Jimmy Jazz, ya en los bises, con la inmensa "El aire de la calle", una canción que también me arrancó una lagrimilla. Fue la única concesión a la tristeza. El resto del concierto fue una fiesta. Desde que arrancó. La pareja protagonista y la Banda del Ratón, sus acompañantes en escena, la armaron. No faltaron "La primavera trompetera" o "Después", quizás sus temas más coreados (sobre todo por el sector del público más adicto a la radiofórmula), pero tampoco grandes canciones como "No llevamos ná", que el Canijo cantó tricornio en ristre, la surrealista "El abuelo Frederick", "Pirata del estrecho" o la etílica "Tabanquero". Tampoco temas como "Camino de los bares", un rock and roll que terminó por desatar la fiesta en una sala repleta, o los guiños a Bob Marley y su "Get up, stand up", o el final hedonista con los Trabubus, uno de esos personajes inventados por estos chicos de Jerez de la Frontera, llevando la voz cantante hasta el fin de celebración. La fiesta garrapatera dejó a todos con un gran sabor de boca, con una sonrisa en los labios y con la sensación de que estos chicos llevan la alegría allá por donde van. Fue una fiesta muy especial, que en mi caso fue de cumpleaños. Si pueden ir a verles, no dejen de hacerlo. No saldrán defraudados.

miércoles, marzo 03, 2010

Tumbado al borde de la luna

Hace escasos días ha salido a la venta el nuevo CD de La Guardia. El trabajo se llama "Tumbado al borde de la luna" y la verdad es que desde que llegó a mis manos no puedo escuchar otra cosa. ¿No le ha pasado a nadie eso de sentir la necesidad de poner, una y otra vez, una colección de canciones que acabas de descubrir? Pues eso es lo que me ha pasado con este disco. Es extraño, por poco frecuente, además, que enganche a la primera escucha. Hay discos en los que cuesta más entrar, más densos, pero el grupo de Manu España (siempre he pensado que es una máquina de escribir canciones de esas que se pegan a la piel, que se adhieren a la mente) ha firmado un trabajo excelente. Más de un cuarto de siglo después de sus primeros pasos, saben el terreno sobre el que pisan. No sólo eso, sino que lo hacen con firmeza. Dominando el suelo por el que pasan. Como los grandes, porque lo son. Desde que las primeras notas de "La mano en el fuego" empiezan a sonar, se nota que estamos ante un gran trabajo. Que suena limpio, que suena potente. Confieso que, después de "Sobre ruedas", y con el paréntesis de "25 años no es nada", tenía muchas ganas de escuchar este nuevo disco. Y no me ha decepcionado. Además de una nueva dosis del rock con aires country tan característico de los granadinos, llama la atención la presencia de metales en canciones como "Tormenta de pasión". En resumen, estamos ante un disco imprescindible para los seguidores de esta banda, que vivió su momento más masivo con "Vámonos" y "Cuando brille el sol", para después firmar tres discos con menor repercusión, pese a la calidad de sus canciones, como "Al otro lado", "Contrarreloj" y "Acento del sur". Luego vinieron los dos discos de Chamaco (por cierto, el segundo, "Desayuno para chihuahuas", no hay manera de encontrarlo... por si algún melómano caritativo lee esto...). Para aquellos que se hayan quedado sólo en sus hits o que nunca se hayan sentido atraídos por sus canciones, quizás es una buena oportunidad para romper prejuicios y barreras. Disfruten de "Tumbado al borde de la luna".

miércoles, noviembre 25, 2009

Conversaciones de pop & rock

Este libro, publicado en noviembre de 2009 por la editorial Sepha, recoge las reflexiones de muchos de los músicos que han influido, emocionado e incluso marcado el camino de alguna manera a ya más de una generación. Por encima de etiquetas, porque la música tiene ese componente. O llega o no llega, o emociona o no emociona. Por encima de formatos, modas y estilos. Por encima de su nivel de éxito, incluso.
Por eso, en este volumen hay rockeros, cantautores, grupos de pop, formaciones independientes, comerciales. Grupos que cantan en castellano, en inglés, en euskera, en catalán. Casi todos con una trayectoria larga en el mundo de la música. Ese lenguaje universal es el que recorre esta publicación. Siete notas que han marcado la existencia de Manu González y que lo seguirán haciendo, sin ninguna duda. Aquí se recogen algunas charlas mantenidas por el autor en los años de trabajo en el mundo de la prensa escrita, pero también otras que ha mantenido este mismo año para culminar este libro de la música de nuestros recuerdos y de nuestras aventuras futuras. En él se recogen las charlas mantenidas con músicos que dejaron de ser ídolos. Ahora son conocidos, y eso supone un sueño cumplido para un melómano como Manu González, para el adolescente que veía embobado lo que sus grupos favoritos hacían encima de un escenario. El libro contiene entrevistas a Ruper Ordorika, Manolo García, Duncan Dhu, Ángel Celada, Rosana Arbelo, Gari, Quimi Portet, Javier Krahe, Ariel Rot, Arawak, Enrique Bunbury, José Angel Hevia, Cesaria Evora, Celtas Cortos, Antonio Vega, Sergio Makaroff, JC Perez, La Cabra Mecánica, Kepa Junkera, Daniel Higiénico, Miguel Ríos, Los Secretos, Jaime Urrutia, La Guardia, Ainhoa, Tontxu, Los Delinqüentes, Danza Invisible, Hombres G, Coque Malla, Pasión Vega, Víctor Manuel, Grupo de Expertos Solynieve, Tam Tam Go!, Aurora Beltrán, Juan Rivas, Los Especialistas, Conchita, Andy Chango, La Unión, Javier Álvarez, Quijano, Candy Caramelo, Sole Giménez, Nena Daconte, Chambao, Los Rebeldes y Nacho García Vega.
Para comprarlo, pregunte en su librería o visite la web www.editorialsepha.com

martes, septiembre 29, 2009

Versiones contra la crisis

Resulta curioso comprobar cómo reacciona la industria discográfica ante la crisis, ante el hecho de que la gente se baje la música de la red. En lugar de apostar por formatos más acordes al coste de producción de los discos, sacan un trabajo al mercado, tú te lo compras, y a los pocos meses te publican una reeedición con miles de extras. Ante eso, tú te sientes como un idiota por no haber esperado, porque no te vas a comprar el mismo disco dos veces... Soy de los que se compra discos (los que realmente me interesan) porque me gusta leer los créditos, saber quién ha tocado en este tema o en este otro... Vamos, que soy de la vieja escuela aunque use la red para acceder a grupos a los que, de otro modo, nunca llegaría. O para acceder a discos descatalogados que, en su momento, me gustaron mucho, pero que se quedaron en el cajón del olvido con su formato cassette. Lo que realmente me gusta es tener el disco entre las manos, pero insisto en que el asunto de las reediciones hace que uno se plantee mucho las cosas, más que nada para intentar evitar que te tomen el pelo.
Pero lo que realmente choca es la tendencia de las discográficas a publicar, de un tiempo a esta parte, discos de versiones. No es que me desagrade especialmente el asunto, ya que todo artista tiene sus influencias y es humano que las saque a la luz (en los conciertos es algo habitual desde tiempos muy remotos), pero en los últimos meses la cosa se ha masificado... Pedro Guerra, por ejemplo, se ha lanzado a grabar, con el único apoyo de su guitarra, el cancionero que le marcó cuando era más pequeño. Suena bonito porque Pedro canta bonito, pero tampoco es una fórmula nueva. Su coetáneo Javier Álvarez, gran tío por cierto, lo hizo hace un tiempo, aunque en el repertorio revisitado por el madrileño el abanico era más amplio, desde U2 a Jeannette pasando por, pásmense, el himno de la legión. Pero no es el único caso de artistas reconvertidos a intérpretes de versiones. Sole Giménez, Pasión Vega o Luz Casal son tres grandes voces, cuyas últimas entregas discográficas son discos de versiones. Danza Invisible, en su regreso seis años después, ha optado por adaptar clásicos del rock al castellano. Una fórmula que, por ejemplo, ya emplearon hace un tiempo los hermanos Auserón en Las Malas Lenguas. Seguridad Social trata de volver al primer plano con un disco, "Clásicos del futuro", irregular, repleto de versiones. Tanto las que grabaron en los últimos años (Pink Floyd, Tequila, Hombres G, Toquinho, Nino Bravo o Miguel Ríos, por ejemplo) como las que han registrado para este disco. He puesto media docena de ejemplos de esta tendencia, pero seguro que vendrán más. Porque los discos recientes que no son de versiones son trabajos en directo, como el de Amaral, o apuestas seguras como la de Fito y Fitipaldis. Ante la crisis, la industria, en plena caída libre, ha optado por el riesgo cero, teórico al menos, de indagar en el cancionero ya conocido en lugar de apostar por nuevas fórmulas. Habrá que ver el resultado...

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